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Por Anna Rodgers (Collective Evolution) – ¿Qué sucedió cuando una médica del Reino Unido apareció como testigo experto para ayudar a dos madres a demostrar ante el tribunal que sus hijos no necesitaban ser vacunados?



Un caso judicial de 3 años contra el Consejo Médico General británico que terminó haciendo caer todas las denuncias contra la médica acusada.

La Dra. Jayne Donegan, una médica del Reino Unido, ha vivido una historia fascinante. Originalmente ella era una fuerte defensora de las vacunas, pero si avanzamos a unos cuantos años más tarde, vemos que ahora no sólo habla en contra de los peligros de las vacunas, también terminó siendo llevada a juicio por el Consejo Médico General con algunos reclamos muy graves de ellos con respecto a su profesionalismo.

Después de algunos años de estrés en la corte en contra de ellos, la Dra. Donegan ganó su caso. Pero es probable que esta sea la primera vez que usted se entera de esto.

Para que pueda obtener el informe completo de lo que pasó, lo mejor es leer su historia completa. La Dra. Donegan me dio su permiso para contar su historia a continuación:

La historia de la Dra. Jayne Donegan

Haberme entrenado como doctora en medicina convencional, calificado de la Escuela de Medicina del Hospital de St. Mary, Universidad de Londres, en 1983, todos mis posgrados y experiencia en Obstetricia y Ginecología, Planificación Familiar, Salud Infantil, Traumatología, Medicina de Urgencias y Medicina General me llevó a ser una firme defensora del Programa de Vacunación Universal de la Infancia. De hecho, solía aconsejar a los padres en la década de 1980, que no querían vacunar a sus hijos contra la tos ferina – que era considerada la vacuna “problemática” en esos días.

Solía decirles que había, de hecho, reacciones adversas asociadas con la vacuna – yo no era uno de esos médicos que se pasan por alto estos detalles desagradables – pero que a nosotros los médicos nos decían que las reacciones adversas por la vacuna de la tos ferina eran al menos diez veces menos probables que tener complicaciones por contraer la enfermedad, y que, en esencia, el punto de dar a su hijo la vacuna era para evitar que contraiga la enfermedad.

Solía pensar que los padres que no vacunaban eran ignorantes o sociópatas

En efecto, yo solía pensar que los padres que no querían vacunar a sus hijos eran ignorantes, o sociópatas. Creo que esta visión no es poco común entre los médicos hoy en día. ¿Por qué yo tenía esta actitud? Bueno, a lo largo de mi formación médica me enseñaron que las personas que solían morir de a miles o cientos de miles por enfermedades como la difteria, la tos ferina y el sarampión – enfermedades para las que existen vacunas – dejaron de morir a causa de la introducción de las vacunas.

Al mismo tiempo, me enseñaron que las enfermedades como el tifus, el cólera, el reuma y la fiebre escarlatina – para las cuales no existen vacunas – dejaron de ser causa de muertes debido a las mejoras en las condiciones sociales. Hubiera sido una progresión lógica haberme preguntado por qué, si las condiciones sociales mejoraron la salud de la población con respecto a algunas enfermedades, no mejorarían su salud en relación con todas ellas, pero la cantidad de información que se requiere que uno absorba durante la formación médica es tan enorme, que uno sólo tiende a tomarlo como lo lee y a no hacer las conexiones que podrían ser obvias para alguien más.

Era un artículo de fe, para mí y mis contemporáneos, que la vacunación fue la intervención de salud más útil que se había introducido y cuando mis hijas nacieron en 1991 y 1993 yo incuestionablemente – bueno, es decir, pensé que estaba con pleno conocimiento respaldada por toda mi formación médica – las hice vacunar, hasta de SPR, porque eso era lo correcto. Incluso permití que mi hija de 4 semanas de edad sea inyectada con una vacuna BGC vencida en una clínica de salud pública.

La vacuna BCG vencida afectó a mi hija

Me di cuenta (por costumbre, yo automáticamente miro el nombre del medicamento, número de lote y fecha de caducidad en los frascos) que la vacuna estaba vencida y dije: “Disculpe, parece que está fuera de fecha”, y la médica respondió con total naturalidad “Oh, no te preocupes, es por eso que la clínica se retrasó por una hora – sólo estábamos comprobando que estaba bien para darla, y lo está”, y yo dije: “OK”, y dejé que se la inyectara… mi pobre hija tuvo una reacción terrible, pero yo estaba tan convencida de que todo era para su bien y continué con el resto de las dosis a los 2, 3 y 4 meses.

No hay evidencia de una epidemia de sarampión

De allí es de donde yo venía – incluso mi interés en la homeopatía no aplacó mi entusiasmo por las vacunas; hasta donde yo veía, era el mismo proceso – dar una pequeña dosis de algo y eso te hace inmune – no hay conflicto. ¿Entonces qué paso? En 1994 se produjo la Campaña contra el Sarampión y la Rubéola en la que 7 millones de niños en edad escolar fueron vacunados contra el sarampión y la rubéola. El Director General de Salud envió cartas a todos los médicos, farmacéuticos, responsables de enfermería y demás personal sanitario, diciéndonos que iba a haber una epidemia de sarampión.


Primero era una dosis de MMR (SPR), luego dos, ¿ahora TRES?

La información que evidenciaba esta epidemia no fue publicada en ese momento. Unos años después, se supo que fue predicho por un complicado modelo matemático basado en estimaciones y que bien podría no haber ocurrido nunca. Nos dijeron, “los que han recibido una sola dosis de la vacuna no necesariamente estarán protegidos cuando llegue la epidemia. Por este motivo necesitan aplicarse otra dosis”, “Bueno, eso está bien”, pensé, “porque sabemos que ninguna de las vacunas son 100 por ciento efectivas”.

Campanas de alarma: ¿Ahora se necesitaban tres SPR?

Lo que sí me preocupó, sin embargo, fue cuando dijeron que incluso los que habían recibido dos dosis de la vacuna contra el sarampión no estarían necesariamente protegidos cuando llegue la epidemia y que necesitaban una tercera. Quizás usted no lo recuerde, pero en aquellos días había una sola vacuna contra el sarampión en el calendario. Era una vacuna con virus vivos, así que era como entrar en contacto con el virus en estado salvaje, apenas cambiado ligeramente para hacerlo más seguro y que produzca la inmunidad. Desde entonces, por supuesto, se ha añadido la dosis pre-escolar, porque una sola dosis no funcionaba, pero en aquellos días era sólo “una vacuna para toda la vida”.

Ahora se nos decía que ni siquiera las dos dosis de esta vacuna que en principio había sido “una dosis para toda la vida” protegerían a las personas cuando la epidemia llegue. En este punto, comencé a preguntarme, “¿Por qué les he estado diciendo a todos esos padres que las vacunas son más seguras que contraer la enfermedad y que, básicamente, vacunar a sus hijos evitaría que estos contraigan la enfermedad – con el riesgo de complicaciones – no es el 100 por ciento, pero eso es básicamente para lo que están diseñadas – cuando parece que pueden ser vacunados, tener las reacciones adversas asociadas con la vacuna, y todavía contraer la enfermedad con las complicaciones que pueden estar asociadas con eso, incluso cuando hayan recibido las dos dosis de la vacuna que antes era “de una única dosis”? Entonces, ¿cuál es el punto? Esto no me parece correcto”.

Si usted se está preguntando cómo es que alguien pueda haber recibido dos dosis de la “vacuna de única dosis,” es porque cuando la vacuna SPR fue introducida en 1988, muchos niños ya habían sido vacunados contra el sarampión, pero nos dijeron que deberíamos darles la SPR de todos modos ya que ésta los “protegería contra las paperas y la rubéola y aumentaría su inmunidad contra el sarampión”. También nos dijeron que la mejor manera de vacunar era en masa, ya que esto “rompería la cadena de transmisión”. Entonces pensé: “Me pregunto, ¿por qué vacunamos a todos estos pequeños bebés a los 2, 3 y 4 meses? ¿Por qué no esperamos dos o tres años y luego vacunamos a todos los que han nacido durante ese tiempo, y así “rompemos la cadena de transmisión?”.

Las cosas simplemente no tenían sentido

Algunas cosas simplemente no parecían tener sentido. Sin embargo, es muy difícil comenzar a poner seriamente en duda si la vacunación es otra cosa que segura y eficaz, sobre todo cuando se trata de algo en lo que se nos ha enseñado a creer con tanta fuerza. Cuanto mejor calificado seas como médico, más difícil es, también cuanto más tengas lavado el cerebro. No es fácil, o por lo menos no era en ese entonces, comenzar a ir por un camino que podría conducirte en la dirección opuesta a todos tus colegas y al sistema de salud en el que trabajas.

He leído algunos libros que podrían describirse como de “anti-vacunación.” Estos contenían gráficos que mostraban que la mayor parte de la disminución de las muertes por incidencia de las enfermedades infecciosas para las que tenemos vacunas se produjo antes de que las vacunas se introdujeran en la década de 1950 y 60, por ejemplo, con la tos ferina, y a finales de 1960 con el sarampión. Decidí que no podía simplemente aceptar lo que estos libros me decían, sobre todo porque su mensaje era lo opuesto a lo que había aprendido hasta ahora. Tenía que hacer un poco de investigación. Los gráficos en mis libros y en el libro de Inmunización del Departamento de Salud (el Libro Verde) mostraban que la introducción de las vacunas causó caídas precipitadas en el número de muertes por enfermedades vacunables.

Cotejando mis propios gráficos de vacunas – ¿Por qué era tan difícil obtener la información?

Decidí que si iba a cuestionar seriamente lo que me habían enseñado en la escuela de medicina y mis profesores, tendría que ir y obtener por mi cuenta los datos reales. Llamé a la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) y pedí que me enviaran los gráficos de las muertes por las enfermedades contra las cuales vacunamos desde mediados del siglo XIX, cuando empezamos a llevar registros, hasta ahora.

Ellos dijeron: “No los tenemos– a excepción de la viruela y la tuberculosis; le recomendamos que pruebe en el Departamento de Salud”. Lo cual hice. No tenían gráficos del siglo XIX ni de principios del siglo XX. Me dijeron: “Es mejor que pruebe en la Oficina Nacional de Estadísticas”. “Ya lo he intentado” les dije, “Ellos fueron quienes me dijeron que los contacte a ustedes”. La cosa se había puesto bastante circular, así que llamé a la Oficina Nacional de Estadísticas una vez más y les conté mi problema. “Bueno”, dijeron, “aquí tenemos todos los libros de cuando el Registro General comenzó a recibir ganancias de las muertes por enfermedades infecciosas en 1837; usted puede venir a verlos si quiere”. No había nada que hacer.

Tuve que ir a la Oficina Nacional de Estadísticas en Pimlico, Londres, con mis dos niñas pequeñas de 4 y 6 años a cuestas, para extraer la información por mí misma. Las niñas estaban muy bien – estaban acostumbradas a viajar/seguirme a todos lados – y el personal de la biblioteca era muy agradable; amablemente le dieron mis hijas jugo de naranja y papel y lápices de colores para dibujar y divertirse, mientras yo sacaba todos los antiguos libros desde 1837 hasta 1900, año después del cual, por suerte, había un CD ROM que podía comprarse a un elevado precio y llevar a casa.

Fue la pieza de almacenamiento de datos menos amigable con el usuario con en el que me he encontrado, pero era mejor que tener que estar físicamente allí día tras día. Así que me fui a casa con todas mis notas y el CD ROM y finalmente produje mis propios gráficos. Me sorprendí al encontrar que eran similares a los gráficos de algunos de los libros que había leído recientemente.


Tanto en el Reino Unido como en EEUU, la tos ferina fue en declive (muy constante) antes de que la vacuna fuera introducida.

Las personas dejaron de morir de tos ferina tiempo antes de que se introdujera la vacuna

Me quedé asombrada y no solo un poco molesta al ver que cuando se dibuja un gráfico de la tasa de mortalidad por tos ferina iniciando a mediados del siglo XIX, se puede ver claramente que al menos el 99 por ciento de las muertes por tos ferina en el siglo XIX y principios del siglo XX había dejado de producirse antes de que la vacuna contra la tos ferina se introdujera, inicialmente en la década de 1950 y universalmente en la década de 1960.

También me di cuenta de que la razón de que los gráficos del Departamento de Salud hacían que la vacuna parezca tan efectiva era porque no comenzaban hasta 1940, cuando la mayor parte de las mejoras en la salud ya habían ocurrido, y esto fue antes de que incluso los antibióticos estén disponibles. Si usted seleccionaba sólo las muertes en menores de 15 años de edad, la caída era aún más dramática – para el momento en que la vacuna contra la tos ferina fue parte del calendario de vacunación universal en la década de 1960, todo el trabajo duro ya había sido realizado.

Los gráficos del Departamento de Salud: no una buena forma de mostrar los cambios en la mortalidad y la enfermedad

Así comencé a darme cuenta de que los gráficos como los que aparecen en el Libro Verde del Departamento de Salud no eran una forma buena ni clara de mostrar los cambios en la mortalidad (muerte) y la morbilidad (incidencia de la enfermedad) que ocurrieron antes y después de que la vacunación se introdujera en contra de estas enfermedades.

El caso del sarampión es similar: el Libro Verde del Departamento de Salud muestra un gráfico que no se inicia hasta la década de 1940. Parece que hay una gran caída en el número de casos después de que se introdujera la vacuna contra el sarampión en 1968, pero mirando un gráfico que se remonta a la década de 1900 se puede ver que la tasa de muerte – siendo la muerte el peor de los casos de complicaciones de una enfermedad – había caído en un 99 por ciento en el momento en que la vacuna fue incluida en el calendario.


Las muertes por sarampión disminuyeron naturalmente antes de que la vacuna fuera introdujera

Disminución del 100% en muertes por sarampión tres años antes de que se introdujera la vacuna

Observando específicamente a los menores de 15 años de edad, es posible ver que hubo una virtual disminución del 100 por ciento en las muertes por sarampión entre 1905 y 1965 – tres años antes de que la vacuna contra el sarampión se introdujera en el Reino Unido. A finales de 1990 había un anuncio de la vacuna SPR que mostraba a un bebé en pañales sentado en el borde de un acantilado con un león rondando en el otro lado y una voz en off diciendo: “Ningún padre amoroso dejaría deliberadamente a su bebé sin protección y en peligro”.

Creo que hubiera sido más científico haber puesto uno de los gráficos utilizando información de la Oficina Nacional de Estadísticas en el anuncio – entonces los padres habrían tenido una mayor posibilidad de tomar una decisión informada, en lugar de ser coaccionados por miedo. Cuando visitas a tu médico de cabecera para discutir el tema de la vacunación, y sales de la consulta con sensación de miedo, estás comprendiendo como se sienten.

Si todo lo usted tiene es el “modelo médico” para la enfermedad y la salud, lo único que sabe es que hay un mundo hostil allá afuera y si usted no tiene las vacunas, los antibióticos y el jabón bactericida 100 por ciento, no tendrá defensa en absoluto contra todos esos gérmenes con los que usted y sus hijos están rodeados. Su hijo puede estar bien cuando contraiga sarampión, pero nunca se sabe cuando el desastre golpeará, y podría quedar incapacitado o muerto por la mano al azar del destino.


La salud viene de la nutrición sumada a otras medidas de sentido común

La salud es la única inmunidad

Yo misma pensaba de esa manera, y cuando comencé a darme cuenta de que las vacunas no eran todo lo que se decía que eran, entré en pánico y me puse a buscar alguna otra forma de proteger a mis hijas y a mi – alguna otra solución mágica. Mi viaje largo y lento investigando la ecología de las enfermedades y la vacunación implicó aprender sobre otros modelos y filosofías de la salud y la realización gradual de que era verdad lo que la gente me había dicho todo el tiempo, que “la salud es la única inmunidad.”

No necesitamos ser protegidos de “allá afuera”. Contraemos enfermedades infecciosas cuando nuestro cuerpo necesita tener una limpieza periódica. Los niños se benefician especialmente de las erupciones de la infancia, o “ex himnos” como se les llama, para poder tener avances apropiados en su desarrollo. Cuando tenemos fiebre, tos, erupciones, necesitamos tratarlos solidariamente, no opresivamente.

El tratamiento médico estándar suprime los síntomas y causa el mayor daño

En mi experiencia, las peores complicaciones de las infecciones infantiles son causadas por el tratamiento médico estándar que implica la supresión de todos los síntomas. ¿Cuál es el mayor obstáculo para los médicos incluso teniendo en cuenta la posibilidad de que el Programa de Vacunación Universal de la Infancia no sea el éxito sin paliativos que se espera que sea, o que puede haber otras maneras de lograr la salud que son mejores y más duraderas? Posiblemente es el miedo a salirse de la línea y ser visto como diferente – con todas las consecuencias que esto puede acarrear, como sé por experiencia personal.

Como dice George Bernard Shaw en su prefacio a “El Dilema del Doctor”, 1906:

Los médicos son como los otros ingleses: la mayoría de ellos no tienen honor ni conciencia: lo que comúnmente confunden con estos es el sentimentalismo y un intenso temor de hacer algo que nadie hace, u omitir hacer alguna cosa que todo el mundo hace.

El caso del Consejo Médico General Británico

Aquí hay información muy interesante sobre la Dra. Donegan, y por qué debe prestarse atención a su autoridad sobre las vacunas, simplemente porque el mundo de la medicina actualmente lo hizo. En 2002 la Dra. Donegan fue al Tribunal Superior de Justicia, ya que estuvo implicada en un caso en el que dos madres estaban peleando con sus ex parejas sobre las vacunas de sus hijos. Las madres no querían que sus hijos sean vacunados – bajo ninguna circunstancia – por temor a causarles daños irreversibles, pero los padres sí querían, así que se generó un controvertido caso judicial.

La Dra. Donegan había estado escribiendo y hablando en público sobre las vacunas y los medios naturales de mantener a los niños sanos por lo que las dos madres le pidieron que sea testigo experto en el caso. La Dra. Donegan dio su opinión profesional de que la seguridad y la eficacia de las vacunas no ha sido bien estudiada y que había otras maneras de lograr la salud de estos niños que no sean la vacunación.

El caso resultó ser muy largo y extremadamente estresante. A veces era en circunstancias muy injustas donde a ella le era dado apenas tiempo para juntar la documentación, a pesar de que la oposición tenía el doble de tiempo para preparar la suya.

Acusación de “Ciencia Basura”

Debido a la información que ella estaba proporcionando en la corte (que iba directamente en contra de las recomendaciones médicas típicas convencionales), los jueces de apelación dijeron que su evidencia era “Ciencia Basura” y el GMC (Consejo Médico General) – la organización que regula a los médicos y les dice qué hacer – apuntó directamente a la doctora.

La Dra. Donegan terminó siendo acusada de “falta de conducta profesional grave” lo cual eventualmente podría haber terminado con toda su carrera médica. Sirvieron sus papeles oficiales en 2004, pero tomó tres largos años de redacción de informes y análisis de cientos de documentos médicos y estudios antes de que el caso fuera finalmente escuchado en 2007.

Las acusaciones fueron las siguientes:

“Que usted (Dra. Donegan):
6a. Dio impresiones falsas y/o engañosas de la investigación en la cual se basó, 6b. Citó información selectivamente de la investigación, informes y publicaciones y omitió información relevante, 6c. Permitió que sus puntos de vista profundamente arraigados sobre el tema de la inmunización dominen su deber para con el tribunal y los litigantes, 6d. Falló en presentar su visión de manera objetiva, independiente e imparcial;

7. Sus acciones en el punto 6. anterior fueron, 7a. Fraudulentas, 7b. En contravención directa a su deber como testigo; poco profesionales, 7c. Llevando al descrédito de la profesión; Y en relación con los hechos alegados usted ha sido culpable de una falta de conducta profesional grave”.

Estoy segura de que al leer esto usted puede apreciar que estas acusaciones eran increíblemente graves. Básicamente dijeron que el testimonio que la Dra. Donegan presentó en el tribunal era falso, que ella estaba dando consejos perjudiciales, que podría dañar a toda la profesión médica y había permitido que sus puntos de vista personales intervinieran en el caso.

Durante los próximos tres años, la Dra. Donegan tuvo que preparar su defensa, contestar cartas, analizar pilas de pruebas y cotejar lo documentación, lo que hacía muy difícil cuidar de su familia o continuar su vida profesional como médica. También tuvo que soportar que su equipo legal se retirase del caso, sólo seis semanas antes de que ella le tocara presentarse en la corte.

Las “evidencias” científicas: muy diferentes de las “evidencias” en un tribunal de justicia

La Dra. Donegan luego logró contactar al Sr. Clifford Miller, un abogado excepcionalmente bien informado sobre el tema de la vacunación. El Sr. Miller no sólo era muy bueno con la ley, él era también un científico, habiendo alcanzado una licenciatura en física. tenía un profundo conocimiento del método científico, lo que constituye “evidencia” científica, y de cómo esto es muy diferente de lo que se acepta como “evidencia” en un tribunal de justicia.

La Dra. Donegan y el Sr. Miller tuvieron mucho cuidado de utilizar sólo informes y estudios de publicaciones médicas como su evidencia para apoyar lo que estaban diciendo. Esto es muy importante recordarlo.

Ellos sólo utilizaron información de fuentes médicas respetadas.

Este caso había comenzado con dificultades casi imposibles, sin embargo, después de casi tres años de disputas legales y una audiencia de tres semanas por el Panel de GMC en Manchester, el GMC llegó a esta conclusión:

El Panel está seguro de que en ningún momento usted permitió que cualquier opinión suya domine su deber para con el tribunal y los litigantes.

Usted demostró al Panel que sus informes no se derivan de sus puntos de vista profundamente arraigados y su evidencia apoya esto. Usted explicó al Panel que el enfoque de su informe era proporcionar a la corte una visión alternativa basada en el material que produjo en sus referencias. Ese material fue tomado en gran parte de publicaciones que estaban, de hecho, a favor de la inmunización.

Por la evidencia presentada por usted y su testigo estaba claro que su objetivo es dirigir a los padres a fuentes de información sobre la inmunización y la seguridad sanitaria de los niños para ayudarles a tomar decisiones informadas.

Usted nos dijo que hay muchos libros escritos por médicos y otros, en este y otros países que cuestionan seriamente la vacunación y citan una gran cantidad de historia, pruebas y documentos médicos para apoyar sus argumentos. Usted no utilizó ninguna de estas publicaciones porque sabía que el GMC no los consideraría como un apoyo o referencia satisfactorios para sus recomendaciones. Utilizó en gran medida lo que estaba disponible en las publicaciones médicas referidas.

El Panel está seguro de que en los informes que usted proporcionó no dejó de ser objetiva, independiente e imparcial.

En consecuencia, el Panel constató que usted no es culpable de una falta de conducta profesional grave.

El caso entre la Dra. Donegan y el GMC fue muy parecido al de David y Goliat, y fue otro raro ejemplo en el que David actualmente ganó.

El Consejo Médico General aceptó: Los niños no necesitan vacunas para estar saludables

Me gustaría que usted piense seriamente acerca de este juicio – los reclamos que se hicieron – el desenlace final y lo que podría significar para toda la industria de las vacunas:

• La Dra. Donegan fue llamada como testigo para proporcionar evidencia de que los niños no necesitan vacunas para estar sanos y que muchas de estas son innecesarias e inseguras.

• Esto atrajo la atención no deseada de parte del Consejo Médico General británico, que luego la llevó a la corte.

• Durante este juicio de 3 años, ella presentó su evidencia en contra de una dura oposición que incluía muchos controles de calidad y un equipo legal muy caro, sin embargo, la Dra. Donegan y su pequeño equipo ganaron el caso.

• ¿Qué cree usted que signifique acerca de la evidencia que ella proporcionó y el hecho de que este consejo médico no pudo demostrar que estaba equivocada?

• ¿Qué es lo que esto le hace pensar acerca de las vacunas ahora?

• ¿Y qué le hace pensar acerca de la ciencia actual cuando se presenta en un tribunal de justicia?

Los resultados del caso se mantuvieron silenciosos en los medios

Este resultado sorprendente con su improbable victoria – oh sorpresa, realmente nunca llegó a los medios de comunicación. Debería haber estado en la tapa de todos los diarios del mundo, pero por supuesto, no lo estuvo. Estando los medios financiados y siendo propiedad de compañías farmacéuticas que tienen la capacidad de presionar a los gobiernos para hacer lo que ellas quieren, no es de extrañar que esta victoria histórica se haya mantenido alejada de la vista del público.

Cuando la Dra. Donegan fue acusada al principio de falta de conducta profesional grave, esto por supuesto salió en los diarios, pero después de que ella ganó, no hubo prácticamente ninguna atención de los medios. Sin embargo, ¿no piensa que el público merecía saber este resultado? ¿No le hubiera gustado enterarse sobre esto? ¿No le hubiera gustado también saber sobre las sucias tácticas utilizadas en los tribunales contra la Dra. Donegan?

Después de que el juicio con el GMC había terminado, se le preguntó a la Dra. Donegan qué había aprendido de esta experiencia:

Quizás es que si un padre dice: “Estoy preocupado por la seguridad de la vacunación”, se le dice: “Usted no entiende, no es un doctor.” Sin embargo, si un médico dice: “Estoy preocupado por la seguridad de la vacunación “, se le dice: “Usted es culpable de una grave falta de conducta profesional…”

Por favor, visite la página web de la Dra. Donegan

La Dra. Donegan recorre el Reino Unido dando conferencias a los padres acerca de las vacunas y cómo crear salud con la nutrición, suplementos, y la homeopatía.


La Dra. Jayne Donegan – la Doctora del Reino Unido que lucho contra el GMC y ganó


Argentina sin vacunas

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