Halloween party ideas 2015


Bienvenidos a la parte final de este especial de Navidad, en donde se mencionó que esta fiesta es pagana en su totalidad y que a su vez la elite nos dejó 2 conceptos paganos e importantes para el consumo mundial, que son el Árbol de Navidad y el personaje de Santa Claus.


La Navidad es pagana, y esto es lo que lo sitúa fuera de la comprensión judía y cristiana, de los regalos, de la estética, del tiempo. Los cristianos comprendieron su poder y trataron de cooperar. Sin embargo, la versión cristiana se distorsiona al vincularlo con el nacimiento de su salvador sacrificado. La forma pagana es sobre la comprensión del exceso en sí mismo, no como una compensación por el sacrificio.

Lo que es esencial para la Navidad (como se mencionó) es: un árbol, y un regalo para un niño bajo un árbol, que es de "Santa Claus". Para el niño, la Navidad no tiene nada que ver con el "consumismo". Sólo aparece el regalo, como por arte de magia. Es algo de lo que los surrealistas llaman lo maravilloso. Para el adulto, es una manera de dar al niño sin esperar que el niño agradezca a los padres. Más bien, es por lo que el niño puede saber que ese mundo sí podría ser generoso. Nada se debe a cambio. Al menos no todavía.

Posteriormente, al niño se le puede contar el secreto: estamos organizando un "ritual" maravilloso de cómo el mundo mismo podría experimentarse con plenitud y generosidad, pero lo hacemos en una "onda" de tiempo a través de las generaciones.

Se ve fácilmente que la crítica de la Navidad como "consumismo" es una pseudo-crítica. Lo que supuestamente es incorrecto es el consumo "excesivo" de Navidad. Esto permite que el consumo supuestamente normal se salga con la suya. La crítica genuina, por supuesto, parte de la premisa inversa: sólo el consumo excesivo es de interés porque está fuera del ámbito del cálculo. El llamado consumo "normal" es lo que requiere la crítica. El consumo puramente excesivo, estético, el regalo de la nada, es la única forma justificable, y no sólo de consumo, sino también del regalo, de eso no se critíca, simplemente es llevado como algo "normal" en Diciembre.

Durante el resto del año son varias las cuestiones por las cuales los consumidores reclaman del precio de los productos: por el gasto escolar al comienzo del año escolar, por la subida de la gasolina. Sin embargo con la navidad se produce el efecto contrario, todo el mundo tiene asumido que celebrar la navidad significa comprar, así que se decide salir de compras justo en el momento del año en el que son más caros la mayoría de los productos.

Sin duda hay algo detrás que a las personas las lleva a comprar a pesar de que las economías familiares se resientan. La publicidad aprovecha estos momentos en los que afloran nuestros mejores deseos y sentimientos para reconducirlos hacia el consumo, y ese continuo mensaje cala en nuestra sociedad sin que echemos la vista atrás para ver que, no hace tanto tiempo, éramos felices celebrando la navidad de otro modo. Este continuo bombardeo publicitario empieza más de un mes antes de que llegue la navidad, y lo hace comenzando por meter en las cabecitas de los más pequeños de la casa un montón de anuncios de juguetes.



Muchos padres y madres, sometidos a la presión de sus hijos, acaban por convencerse de que para demostrar lo mucho que les quieren les tienen que comprar más regalos, y terminan sometiéndose a la "dictadura" de la publicidad olvidando alternativas de consumo más justas, social y ambientalmente, como pueden ser; buscar juguetes de artesanía local, sin embalajes innecesarios, no sexistas ni bélicos, que estimulen la creatividad, adecuados a cada tipo de edad, con materiales naturales y biodegradables, juguetes en los que se esté pagando el producto, y no su publicidad. Además, estamos olvidando incluso de lo más importante: que es posible, jugar sin juguetes.

Es sorprendente como se gasta dinero en estas fechas, las personas son presas del consumismo, se les vuelve una obsesión el adquirir cosas, gastan muchas veces más de lo que deberían y lo que es más impresionante es el hecho de que muchas veces se quedan conformes en lo que invierten.

Se supone que en Navidad se trata de celebrar la humildad, la paz y la fraternidad, pero la masa consumista ya no se acuerda de los humildes, ni piensan en todos los lugares donde hay guerra, ni de aquellos que jamás recibirán una cesta llena de botellas y dulces. De repente todos son más ricos de lo que éran y empieza la gran fiesta del consumo. No les importa derrochar, ya no piensan en los envases ni en el ahorro energético, no se acuerdan del aquel vertedero que no quieren pero que lo llenan de residuos navideños.

Y del Nuevo Orden Mundial y sus agendas?: para que?! si estamos en Navidad!, con el árbol, el muérdago y el acebo que tan tranquilos estaban en sus bosques hasta que son llevados y vendidos por las industrias a los hogares y llenarlos de símbolos de paz, en vez de paz de verdad.

Es así como en plena noche de Navidad, lo menos que se habla es del Nacimiento de Jesus, para que?. Todo el mundo espera las 00:00 am, por supuesto, para abrir los regalos que están debajo de un árbol pagano y supuestamente dejados por un ser pagano llamado "Santa Claus". Crecimos con mentiras tan inocentes como estas. Sin embargo es una moda y es natural para todo el mundo... y hay que respetarla.

Y del nacimiento de Jesus, que sabemos realmente?. A continuación veremos las fechas y que la Biblia da ciertos parámentros para comprender que el 25 de Diciembre. no es el nacimiento de Jesus.


El Enigma del Décimo Mes


Desde lo antiguo se asocia el nacimiento de las divinidades solares para el décimo mes (diciembre en el calendario romano). En el hemisferio norte, para un observador ubicado en el punto céntrico mesopotámico, se ve como el sol, desde que sale en el extremo suroriental, recorre una línea oblicua ascendente en dirección a Europa. Se detiene en el extremo norte del continente, para luego descender en dirección suroccidental.

Aquí ocurre el solsticio de invierno. La creencia más generalizada era que, al ser la noche del 24 al 25 de diciembre la más larga y a partir de allí los períodos diurnos más extensos, se favorecía el crecimiento de la vegetación.


Solsticio de Invierno 

Pero existe una relación mucho más antigua relacionada con la muerte y renacimiento de las divinidades solares en el décimo mes. Esto se relaciona con las hierofanías lunares. En Sumeria, la Luna era la deidad principal masculina asociada con la región de los muertos; o de las zonas infernales, el dios Sin, Nanna, Nannar, Suen o Zuen. Los árabes festejaban desde remotas épocas el nacimiento de la luna para el mes de Tebet (mes lunar caldeo, décimo mes) cuya etimología significa "hundirse o penetrar en las profundidades". Era el tiempo anual en el que el dios Dumuzi moría y quedaba atrapado en las regiones inferiores. Su amante, la diosa Inanna, descendía para recuperarlo y lograba su renacimiento. Dumuzi corresponde con Tamuz; con Adonis en Siria; con Dionisio en Grecia; con Horus en el Egipto Antiguo (ya que su nacimiento se fecha para el final del mes de Mechir, diciembre); y con Mitra en Persia.

La serpiente ha sido vista en la mitología como una hierofanía, una manifestación de la diosa, de la regeneración, de la vida que surge después de la muerte.

Si bien el Oriente próximo fue la cuna del simbolismo del décimo mes, la herencia cultural que recibimos en Occidente se la debemos a tres afluentes que convergen en el Imperio Romano: las fiestas de Saturno, la religión de Mitra, y el culto solar de los pueblos nórdicos europeos.



El hecho de que no se documentara la fecha del nacimiento pero sí de la muerte de Jesús, demuestra cuál rito era importante para sus discípulos más allegados. Ni se les cruzó la idea de tal celebración.

La doctrina temprana estaba dominada por la creencia de una segunda presencia de Jesús en poder real. Se lo visualizó en el Apocalipsis sobre un caballo blanco, con una corona y una espada venciendo a sus enemigos. Pero el hecho de que sus expectativas no se cumplieran en su tiempo, dio lugar a la adaptación de la Iglesia durante la época prenicena a la situación política imperante, oficializando el cristianismo después de Constantino como estrategia de cohesión. En vez de esperar una presencia mesiánica única y absoluta, Jesús ahora renacería todos los años el 25 de diciembre. La fecha tradicional de la muerte y resurrección de los dioses del paganismo.

Esta vuelta a las creencias madres arquetípicas, denota la continuidad entre la navidad cristiana y los ancestrales ritos paganos.

Finalmente la iglesia occidental (católica) adoptó esta fiesta como parte de su doctrina, tomando en cuenta que muchos pueblos se convertirían al catolicismo, puesto que no iban a dejar sus rituales paganos, simplemente se iban a ver desde otro punto de vista: en lugar del nacimiento del dios sol, ahora el nacimiento de Jesús; en lugar de las saturnalias, los días de posadas, etc.

Las Fechas no encajan


La fecha exacta del nacimiento de Jesús es desconocida, porque en el Oriente antiguo no se celebraban los cumpleaños y allí, generalmente, los padres no recuerdan cuándo han nacido sus hijos. Se trata de costumbres que han durado hasta fecha reciente: en los censos elaborados en el Oriente Medio tras la descolonización, la mayor parte de los ciudadanos ignoraba su propia edad. Tampoco las Escrituras ayudan a despejar la incógnita. El Evangelio canónico más antiguo, que es el de Marcos, pasa completamente por alto la infancia de Jesús. Mateo sitúa su nacimiento en Belén, según la profecía de Miqueas, pero no nos especifica nada más. El prólogo añadido al Evangelio de Lucas, donde se dice que:
“En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche”
(Lucas: 2-8)
Algo así...


Según el pasaje que se acaba de citar, en esa época había pastores que estaban al cuidado de su ganado en la noche. Comentaristas, hombres conocedores del clima en Israel, afirman que a finales de noviembre, los pastores recogían sus ganados por causa de las lluvias y el frío tan fuerte que hace en el mes de diciembre. Y eso ya lo podemos ver hasta hace poco con temperaturas record.

Todos nos hemos preguntado alguna vez ¿Cómo es posible que el año, en la era cristiana, comience el 1 de enero, aunque el nacimiento de Jesús, punto de partida teórico del cómputo del tiempo en esta era, se haya fijado un 25 de diciembre?. También es común otra pregunta: ¿Cómo es posible que Jesús haya sido adorado por pastores que custodiaban rebaños de ovejas, durmiendo al raso, en pleno mes de diciembre?; Eran pastores suicidas?

"El 25 de diciembre también era considerado como la fecha de nacimiento del dios iraní Mitra, el Sol de la Justicia. En el año nuevo romano (1 de enero), las casas eran decoradas con verdor y luces, y regalos les eran dados a los niños y a los pobres. A estas observancias se sumaban los ritos navideños germánicos y celtas, cuando las tribus teutónicas penetraron en Galo, Bretaña y Europa central. La comida y el buen compañerismo, el tronco navideño y el bizcocho de Navidad, el verdor y los abetos, los regalos y saludos, todos conmemoraban diferentes aspectos de esta temporada festiva. Fuegos y luces, símbolos de calidez y fuego duradero, siempre han sido asociados con el festival invernal, tanto pagano como cristiano”
(Enciclopedia Británica, 15ª edición, Vol. II, p. 903).

Belén, enclavada en los montes de Judea, al sur de Jerusalén, y a unos 40 km de Nazaret, es una región subtropical con un clima característico, determinado por dos estaciones: la invernal o de las lluvias desde noviembre hasta abril, y la estival o seca, desde mayo a octubre.

En época estival pueden alcanzarse los 50 grados centígrados en puntos como el Valle del Jordán. El “Tebet”, de diciembre a enero, es la época más fría del año donde la zona se mantiene en un clima variado, que va desde las frías lluvias hasta las heladas.

Pero en especial, Belén, estando situada entre elevadas montañas recibe frecuentes nevadas, especialmente durante el mes llamado “Tebet” por el pueblo de Israel, Belén recibe abundante nieve, no sólo por encontrarse entre los Montes de Judea, sino por estar cerca del desierto donde las temperaturas bajan hasta los cero grados.

Adam Clarke, teólogo metodista británico y erudito bíblico en el Vol.5 de su “Commentary on the Bible”, hace unas apreciaciones muy interesantes al respecto:
"Era una antigua costumbre de los judíos de esos días, enviar afuera sus ovejas a los campos y desiertos cerca del "Passover" (inicio de la primavera), durante el tiempo que estaban afuera, los pastores vigilaban las ovejas noche y día"
"Cuando caían las primeras tempranas lluvias, en el mes de Marchesvan, correspondiente a parte de nuestro Octubre y Noviembre (comienza a mediados de Octubre), encontramos que las ovejas eran mantenidas. Y, como estos pastores no llevaban a sus hogares sus rebaños, presumimos en el argumento de que Octubre aún no había comenzado, y que, consecuentemente, nuestro Señor no nació el 25 de Diciembre, cuando no había rebaños afuera en los campos; no podría haber nacido después de Septiembre, ya que los rebaños permanecían afuera en los campos por la noche"
- Adam Clarke "Commentary on the Bible"

Es decir, que según Clarke, los pastores de Palestina acostumbraban a traer sus rebaños desde las laderas de las montañas y campos y las guardaban hacia mitad de Octubre, ya que en estas fechas empezaban las frecuentes lluvias y seguían los fríos del invierno.

Por otro lado en el Cantar de los Cantares del Rey Salomón 2:11 y Esdras 10:9 y 13, encontramos que;

“el invierno fue tiempo de lluvia que no permitía a los pastores de ovejas permanecer en los campos abiertos durante la noche”

Ciertamente el invierno en la región de Israel y Palestina aunque no presenta oscilaciones extremas son frecuentes las intensas lluvias y heladas y en zonas montañosas como Belén próximo al desierto son habituales las fuertes nevadas en diciembre.

Como se mencionó anteriormente, la Biblia no indica en forma específica la fecha exacta del nacimiento de Jesús, sin embargo nos da los medios y las claves para aproximarnos a una fecha más real. En efecto, sabemos positivamente que Jesús es menor que Juan el Bautista, su primo, en exactamente seis meses (lea cuidadosamente esta evidencia bíblica en Lucas 1:24-38)

Elizabeth tenía ya seis meses de embarazo cuando María concibe en su seno sobrenaturalmente a Jesús. La importancia de este dato cien por ciento escritural es que se puede determinar en forma bastante aproximada la fecha del nacimiento del bautista. Zacarías, el padre de Juan, era un sacerdote que ejercía su ministerio en Jerusalén. El ritual judío establecía que cada sacerdote tenía un tiempo definido del año en que servía en el templo. Existían 24 divisiones o cursos de servicio durante el año religioso y este dato es ratificado por el escritor e historiador judío Flavio Josefo, quién en su libro “Antigüedades de los judíos" dice que cada uno de estos turnos o cursos de servicio duraban una semana y que después de seis meses cada sacerdote repetía su turno sirviendo en total dos veces al año (1º Crónicas 24:7-19)

El relato de Lucas, en el primer capítulo de su evangelio, declara que Zacarías pertenecía a la clase de Abías y servía en el templo según el orden de su clase (Lucas 1:5,8). La fecha del año correspondiente a esta clase era el octavo en orden, de acuerdo a 1º Crónicas 24:10. Es decir, entre el 27 de Iyar y el 5 de Siván, que en nuestro calendario equivalen a la semana del 1 al 8 de junio

Después de esta semana, Zacarías debió quedarse a ministrar por siete días más porque era obligación de todos los sacerdotes prestar servicio conjunto en las grandes fiestas religiosas (Pentecostés en este caso). Cuando cumplió su ministerio volvió a su casa, distante 45 kilómetros al sur de Jerusalén, en las montañas de Judea, Y su esposa concibió (Lea Lucas 1: 23-24). Según estos antecedentes, Juan fue engendrado a mediados del mes de junio, por lo tanto nació nueve meses después, a mediados del mes de marzo.

Sabemos que Jesús era menor que Juan en seis meses (vea Lucas 1: 26,36). Si añadimos seis meses a contar de marzo, veremos que la fecha del nacimiento de Jesús corresponde a mediados del mes de septiembre o principios de octubre, fecha que está en consonancia con el relato bíblico de los pastores y sus rebaños en el campo, porque evidentemente no era invierno, si no comienzos del otoño en el hemisferio septentrional.



El 25 de diciembre no fue seleccionado porque fuera el nacimiento de Jesús, o porque fuera siquiera cercano a éste. Fue seleccionado porque coincidía con el festival pagano de Saturnalia. En cualquier caso, no sabemos la fecha exacta del nacimiento de Jesus, como se mencionó anteriormente.

No obstante, se puede acceder a otra hipótesis que podría acercamos a una fecha aproximada. Siendo que Jesús nació antes de la muerte de Herodes el grande (Año l a.C ), la fecha en cuestión se podría ubicar para el año II a.C. Lógicamente, el tiempo de la muerte de Herodes es un tema muy discutido por los historiadores. Pero la fecha propuesta se deduce teniendo el apoyo de dos métodos cronológicos fundamentales: la datación consular y la datación astronómica, ya que un eclipse lunar tubo lugar para esa fecha.

Ya para los siglos ll-lll, durante el período preniceno, en los siglos anteriores al Concilio de Nicea, comenzaron a aparecer los primeros elementos paganos en el cristianismo. San Telesforo (siglo II ) desarrolló la idea de celebrar el cumpleaños de Jesús. Durante los siglos posteriores, se barajaron diferentes fechas.

Clemente de Alejandría había calculado su nacimiento para el 18 o 19 de abril o 29 de mayo. Un dato interesante es el que se publicó en el año 243 DC, bajo el titulo "DE PASCHA COMPUTUS" , escrito probablemente en Africa. Este libro afirma que Jesús nació el 28 de Marzo. La declaración estaba basada en el siguiente calculo: cuando Dios creó el mundo lo hizo en siete días; en el primero dividió a luz de las tinieblas y como Él es perfecto la división debió ser proporcionalmente igual, es decir para el equinoccio del 25 de marzo (calendario romano). Según dice la Biblia en Malaquías 4:2, Jesús es "El sol de justicia" (aludiendo a una profecía mesiánica), y como Dios creó el sol al tercer día Jesús debió nacer tres días después del 25 o sea el 28 de marzo.

Ya para el siglo IV se establece por un lado el 6 de enero para Oriente (fecha que coincide con el ciclo del sol de invierno y con el homenaje a Dionisio), que según Clemente corresponde con la Epifanía o bautismo de Jesús; y, por el otro, el 25 de diciembre para Occidente.


En Conclusión


Está claro que esta parte de la historia no nos fué contada en su totalidad, todo confuso, nada claro, aunque la Biblia no indique directamente al creyente que Jesús no nació un 25 de Diciembre, este crecerá con ese concepto y llevado al consumismo que vemos hoy.

El verdadero espíritu de la Navidad no es en si el espíritu, sino una parte material del mundo, sí, al parecer espontáneamente, ofreciendo al niño. Es una versión moderna de una antigua idea, una elaboración propia para un mundo post-cristiano. Es el artificio de lo real en sí mismo.

No existe un significado real en el corazón para este ritual. Esta falta de carencia es el gran escándalo de la Navidad. Esta es la esencia pagana que tiene que ser borrado, negarse o ser declarada "secular".

La Navidad es una época para dar. El concepto de la Navidad tiene que ser un tiempo de no dar cosas, sino dar el cariño que tienes.

Las fiestas navideñas han cambiado muchísimo, que si algo queda de bueno, es la reunión familiar; el abrazo sincero de los seres queridos; el reencuentro con aquellos que están lejos, y que se animan a visitarnos al final de cada año. Y como no a los que elijen estar con esa "familia" externa la cual ha estado en los buenos y malos momentos e incluso aquellos que elijen estar solos consigo mismo.

Es por eso, que abogamos por unas navidades cada vez menos excesivas en consumo, más familiares, más conscientes pero por sobre todo, más apegadas a la verdad, a la sinceridad, ya sea familiar o de ti mismo.


La Navidad| Paganismo y Consumismo Parte 1: La Navidad, Babilonia y Roma

La Navidad| Paganismo y Consumismo Parte 2: El Árbol de Navidad

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